lunes, 16 de octubre de 2017

OJALÁ... (Eduardo Galeano)






Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza. 

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano. 

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común. 

Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria. 

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo. 




                    Eduardo Galeano

lunes, 2 de octubre de 2017

CON UNA VENTANA DE POR MEDIO (Apología de la Lectura)

Cartas abiertas de José Cañas (y de Luana),
con una ventana de por medio.

 
Ilustración: Idalia Candelas 


Me llamo José. Soy escritor y quiero hablar contigo. Dirás que las personas que no se conocen no tienen por qué hablar, que no hay nada que los una y que, como no existen vínculos, somos por entero desconocidos y tenemos, así, negados los signos que comunican y, con ellos, la expresión. Pero yo te conozco. Te hablé muchas veces desde la ventana abierta de mis libros, una ventana en la que, tal vez, no reparaste. Sí. La ventana como un puente entre mi casa y el infinito, lo bajo y lo alto. Y yo, en medio de ese puente para recorrer con mis ojos y con la mente el paso que supone ir de una a otra dimensión. Para allanar espacios y distancias, me sirvo de las palabras, todas las que se han derramado de repente, escapando de mis libros y se concentran ahora en estas que para ti yo escribo.  
         Leer y escribir. Mis dos amigos inseparables. Mis compañeros. No sé muy bien que hubiera sido de mí sin ellos. Vivo rodeado de libros. Mi habitación está llena de historias. Yo jugué –ya desde muy niño,  cuando, sin darme cuenta, aprendí a leer-, con sus protagonistas. Por eso, desde pequeño, me ayudé de la balsa de Tom Sawyer para deslizarme por el Misissipi de mis sueños; descubrí tesoros en Islas Misteriosas; viajé de la Tierra a la Luna por el camino más corto; conseguí que me hicieran uno más entre los Cinco. Me presentaron a Celia, y luego, al pequeño Nicolás, a Momo y a Matilda… Ayudé a regar la flor del Principito; me atreví con Alicia a pasar al otro lado del espejo. Estudié, ya  adulto, en la misma Escuela de Magia que Harry Potter aunque él tampoco reparara en mí…Me embarqué en una aventura de anillos y de historias interminables; me hicieron un lugar preferente en la especial sala del Trono de Narnia, donde coincidieron tres reyes de parecida edad… Perdona. Tal vez te estoy aburriendo, pero es que me pueden los libros. Tal es mi entusiasmo. Con ellos viajo…Y viajar es todo para mí. Lo máximo.
         Ahora que te detuviste a mirar atentamente mi ventana y me lees, te regalaré la  historia de Luana, una niña que, desde la intrincada selva, me contó un secreto, un descubrimiento que deseo compartir contigo. Otro día, si quieres, desde la ventana de mis libros, te contaré otros. Como todos los secretos, debes guardarlo fuerte en tu mente y en tu corazón. Con él recibe, un cálido, cálido abrazo.
(P.D. No te olvides mirar la ventana) 



 



         Me llamo Luana y poseo un gran secreto: Yo no sé leer… Pero noto como los signos que los blancos llaman letras se unen para bailar una danza guerrera, para convocarnos a la asamblea grande o para cantar canciones dulces, que sirvan para que se duerma mi hermana pequeña, mi hermana menor que todavía está colgada de la espalda de mamá-.
Yo no sé escribir… Pero muevo mis dedos en el suelo y hago líneas, para que luego el viento se encargue de llevar lejos, a otro rincón del mundo vivo. Sé que mis dibujos –pájaros libres- viajan mágicamente, y cuando alguien los vea, sabrá de los sueños que yo sueño, de los miedos que a veces tengo, de la risa que nos da escuchar las historias de la abuela Nganta, de todo lo que me pasa.
No sé leer ni escribir… Pero hoy un hombre bueno me regaló lo que ellos llaman “libro”, un hombre extraño, vestido con una corta túnica blanca, que nos ha mirado los ojos y que ha pinchado mi brazo derecho –dicen que para que yo no enferme, ni tampoco lo haga nadie de mi tribu-. Como yo no lloré, me dio este libro. Y ahora, en mi choza, a solas con mis signos y con el libro, me he prometido aprender; lentamente, comienzo a mirar sus páginas. Lloro emocionada porque sé que algún día entenderé sus secretos. Entonces, se los contaré a los demás para que ellos sean tan felices y sabios como lo seré yo.  


sábado, 30 de septiembre de 2017

“A MAIOR FLOR DO MUNDO” (Conto)

JOSE SARAMAGO

José Saramago. “A maior flor do mundo”. ilustração de João Caetano

O CONTO

Se eu tivesse aquelas qualidades, poderia contar, com pormenores, uma linda história que um dia inventei… Seria a mais linda de todas as que se escreveram desde o tempo dos contos de fadas e princesas encantadas… A maior flor do mundo
As histórias para crianças devem ser escritas com palavras muito simples… Quem me dera saber escrever essas histórias…

Havia uma aldeia… e um menino.…
… Sai o menino pelos fundos do quintal, e, de árvore em árvore, como um pintassilgo, desce o rio e depois por ele abaixo…
Em certa altura, chegou ao limite das terras até onde se aventurara sozinho. Dali para diante começava o “planeta Marte”. Dali para diante, para o nosso menino, será só uma pergunta: «Vou ou não vou?» E foi.
O rio fazia um desvio grande, afastava-se, e de rio ele estava já um pouco farto, tanto que o via desde que nascera. Resolveu cortar a direito pelos campos, entre extensos olivais, ladeando misteriosas sebes cobertas de campainhas brancas, e outras vezes metendo pelos bosques de altas árvores onde havia clareiras macias sem rasto de gente ou bicho, e ao redor um silêncio que zumbia, e também um calor vegetal, um cheiro de caule fresco.
Ó que feliz ia o menino! Andou, andou, foram rareando as árvores, e agora havia uma charneca rasa, de mato ralo e seco, e no meio dela uma inclinada colina redonda como uma tigela voltada.
Deu-se o menino ao trabalho de subir a encosta, e quando chegou lá acima, que viu ele? Nem a sorte nem a morte, nem as tábuas do destino… Era só uma flor.
Mas tão caída, tão murcha, que o menino se achegou, de cansado. E como este menino era especial de história, achou que tinha de salvar a flor. Mas que é da água? Ali, no alto, nem pinga. Cá por baixo, só no rio, e esse que longe estava!…
Não importa.
Desce o menino a montanha, atravessa o mundo todo, chega ao grande rio, com as mãos recolhe quanta de água lá cabia, volta o mundo atravessar, pelo monte se arrasta, três gotas que lá chegaram, bebeu-as a flor com sede. Vinte vezes cá e lá…
Passaram as horas, e os pais, como é costume nestes casos, começaram a afligir-se muito. Saiu toda a família e mais vizinhos à busca do menino perdido. E não o acharam. Correram tudo, já em lágrimas tantas, e era quase sol-pôr quando levantaram os olhos e viram ao longe uma flor enorme que ninguém se lembrava que estivesse ali.Mas a flor aprumada já dava cheiro no ar, e como se fosse uma grande árvore deitava sombra no chão. O menino adormeceu debaixo da flor.
Foram todos de carreira, subiram a colina e deram com o menino adormecido. Sobre ele, resguardando-o do fresco da tarde, estava uma grande pétala perfumada… Este menino foi levado para casa, rodeado de todo o respeito, como obra de milagre.
Quando depois passava pelas ruas, as pessoas diziam que ele saíra da aldeia para ir fazer uma coisa que era muito maior do que o seu tamanho e do que todos os tamanhos.
FIM
Este era o conto que eu queria contar. Tenho muita pena de não saber escrever histórias para crianças. Mas ao menos ficaram sabendo como a história seria, e poderão contá-la doutra maneira, com palavras mais simples do que as minhas, e talvez mais tarde venham a saber escrever histórias para crianças…
Quem sabe se um dia virei a ler outra vez esta história, escrita por ti que me lês, mas muito mais bonita?…
– José Saramago. “A maior flor do mundo”. [ilustração João Caetano]. Lisboa: Caminho, 2001.

viernes, 29 de septiembre de 2017

CAPITANES DE LA ARENA (Fragmento)


De JORGE AMADO






Como una estrella de rubia cabellera

Cuentan en los muelles de Bahía que, cuando un hombre valiente muere, se convierte en una estrella más en el cielo. Así sucedió con Zumbi, con Lucas da Feira, con Besouro, todos ellos negros valerosos. Sin embargo, nunca había ocurrido que una mujer, por más valiente que fuese, se convirtiera en estrella una vez muerta. Algunas de ellas, como Rosa Palmeirao, o como María Cabacu, se volvieron santas en los “candomblés de caboclo”, pero ninguna se convirtió en una estrella.
Pedro Bala se arroja al agua. No puede quedarse en el trapiche entre lamentos y sollozos. Quiere acompañar a Dora, irse con ella a las Tierras Sin Límites de Yemanjá. No cesa de nadar; nada, siempre hacia adelante. Sigue la ruta de la barca de Querido-de-Deus. Ve a Dora al frente, a Dora, su esposa, con los brazos que se extienden hacia él; nada hasta que sus fuerzas se agotan. Entonces flota, sus ojos contemplan las estrellas y la enorme luna dorada en el cielo. ¿Qué importa morir cuando se busca a la amada, cuando el amor nos espera?
¿Qué importa, además, que los astrónomos afirmen que aquella noche un cometa cruzó sobre Bahía? Lo que Pedro Bala vio fue a Dora, convertida en estrella, rumbo al cielo. Había sido más valiente que cualquier mujer, más valiente que Rosa Palmeirao, que María Cabacu. Tan valiente que, antes de morir, siendo aún niña, se entregó a su amor. Por ello se convirtió en una estrella en el firmamento. Una estrella de larga y rubia cabellera, una estrella como nunca se había visto en esa noche de paz en Bahía.
La felicidad ilumina el rostro de Pedro Bala. Consiguió también la paz de la noche. Porque ahora sabe que ella brillará para él, entre mil estrellas del cielo, más allá de la oscura ciudad.


* CAPITANES DE LA ARENA (Editorial El Aleph) es una historia de un grupo de niños que luchan por sobrevivir en las calles de Salvador de Bahía (Brasil).

QUE TENGAS UN BUEN DÍA...

                                                                                                                                                     Aldo Tonelli. Ilustrador

“Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. 
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo .
Hoy el día se presenta ante mí esperando a que yo le dé forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mí. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener".
(Atribuido a Mario Benedetti)

jueves, 28 de septiembre de 2017

LOS NADIE

LOS NADIE (Eduardo Galeano)







Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadie la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de los nadie, los dueños de nada. 
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 
Que no son, aunque sean. 
Que no hablan idiomas, sino dialectos. 
Que no profesan religiones, sino supersticiones. 
Que no hacen arte, sino artesanía. 
Que no practican cultura, sino folklore. 
Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 
Que no tienen cara, sino brazos. 
Que no tienen nombre, sino número. 
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

HAY PALABRAS...



A MARÍA SANTUY, EN SU CUMPLEAÑOS, Y DESDE EL CORAZÓN


Ilustración: Carolina Ortiz


Hay palabras -bien lo sabes- que son capaces de alcanzar, a poco que uno se empeñe, la cima más alta y descubrir, allí mismo, en las alturas, la flor solitaria, la nube solidaria, el valle tendido a lo lejos, la luna más cercana, la cara más hermosa de la soledad... 
Hay palabras que nacen y no nacen. Sueños que toman nombre y forma abrazados a las letras, y otros que se esconden, tímidos, esperando un momento mejor. Hay escritoras -magas. Tú eres, María, una de ellas. Personas especialmente bellas capaces de traspasar con signos los espacios, los ojos y el corazón. Hay personas que saben rodearse de historias y que muestran sin pudor las sensaciones cotidianas, los sentimientos, esos mismos que nos hacen mejores y que nos devuelven como nada, como nadie, nuestra maravillosa condición humana, mereciendo, por ello, toda nuestra gratitud. Gracias por escribir, gracias por llenar de ilusión nuestras vidas; por ser nuestra amiga, por ser hoy tu cumpleaños. Por todo. Gracias y Felicidad.

martes, 26 de septiembre de 2017

A MULHER MAIS BELA DO MUNDO - (Cuento)




Era uma vez uma menina que se chamava Olguita.
Olguita estava sentada à porta de uma casa, lavada em lágrimas. Ela chorava, chorava, chorava…
A dada altura, as pessoas que passavam pararam e perguntaram-lhe:
_ Porque choras, menina?
Ela respondeu-lhes:
_ Porque perdi a minha mãe.
E as pessoas da aldeia insistiram:
_ Mas, como se chama a tua mãe?
_  Chama-se Mãe! -respondeu-lhes.
_  Mas, onde é que ela vive? Onde é que tu vives? -tornaram elas.
_ Eu vivo na minha casa!
Já ninguém sabia o que havia de fazer. Mas ainda assim, voltaram a perguntar-lhe:
_ Com quem se parece ela? Como é a sua cara? Podes descrever a tua mãe?
_ Oh! A minha mãe é a mulher mais bela do mundo -disse a menina.
Foi então que decidiram trazer todas as jovens mães da aldeia à presença de Olguita.
_ Não, esta não é a minha mãe. Não, esta também não é. E aquela também não! -E recomeçou a chorar.
Subitamente, uma mulher de avental, apareceu do outro lado da rua. Era uma mulher muito, muito gorda, de cara redonda e anafada, com uns olhos que brilhavam de alegria. Logo que viu a filha, correu para junto dela e exclamou:
_ Minha filhinha, minha pequena Olguita!
E a menina saltou para o colo da mulher, abraçou-a e, virando-se para as pessoas da aldeia, disse:
_ Vêem...  esta é a minha mãe... A mulher mais bela do mundo!


Conto russo transcrito por Holly Paxton